David Ferrer venció a Philipp Kohlschreiber por 7–6 y 6–1 en la final de Auckland, sobre pista dura. El resultado confirmó lo que apuntaban los datos previos: David Ferrer dominaba el historial 6–3 y defendía el título. David Ferrer amplió su ventaja en el historial a 7–3.
Ferrer D. ganó sin ceder un set.