Nadia Petrova venció a Agnieszka Radwanska por 6–0, 1–6 y 6–3 en la final de Tokio, sobre pista dura. El resultado fue una sorpresa respecto a los datos previos: Agnieszka Radwanska dominaba el historial 3–1 y defendía el título, pero Nadia Petrova llegaba en mejor forma, tras ganar 2 de sus 5 últimos partidos en pista dura. Nadia Petrova recortó el historial a 3–2.
Petrova N. se impuso en 3 sets.