David Ferrer venció a Olivier Rochus por 6–3 y 6–4 en la final de Auckland, sobre pista dura. El resultado confirmó lo que apuntaban los datos previos: David Ferrer dominaba el historial 5–2 y defendía el título. David Ferrer amplió su ventaja en el historial a 6–2.
Ferrer D. ganó sin ceder un set.