James Blake venció a Carlos Moya por 6–3, 5–7 y 6–1 en la final de Sydney, sobre pista dura. El resultado fue una sorpresa respecto a los datos previos: Carlos Moya dominaba el historial 5–3 y defendía los octavos de final que alcanzó en la edición anterior. James Blake recortó el historial a 5–4.
Blake J. se impuso en 3 sets.