Lindsay Davenport venció a Martina Hingis por 6–3 y 6–3 en la final de Tokio, sobre pista dura. El resultado fue una sorpresa respecto a los datos previos: Martina Hingis dominaba el historial 3–1 y defendía el título. Lindsay Davenport recortó el historial a 3–2.
Davenport L. ganó sin ceder un set.